Ya os conté que entre mis prioridades este año está aprender a dibujar y que me iba a apuntar a unas clases de dibujo y pintura. Pues bien, si todo sale bien en esta semana empiezo. Me da mucha vergüenza presentarme allí, y que me vean dibujar... Una cosa es hacerlo en casa, tranquilamente, sin nadie que te juzgue, y otra muy diferente es mostrarlo en público.
Así que nada, casi como terapia de choque, voy a mostrar un dibujo que hice hace poquito, sacando de la mente el recuerdo de uno de los momentos que más me han impactado en mi vida: unos pececillos agonizando en la Albufera, alzando las bocas al aire para tomar oxígeno. Como bien explica Enrique en su blog pasosypedales "la restricción europea a quemar la paja del arroz provoca que en su pudrición se desprenda metano, lo que irremediablemente conlleva a la pérdida del oxígeno que contiene el agua."
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| Imagen tomada del blog pasosypedales |
La imagen ya es impactante por sí sola, pero más aún lo es cuando te asalta en uno de los peores momentos a los que puede enfrentarse una persona: la muerte de un ser querido. Ver a esa persona luchando en sus últimas bocanadas de aire y tener presente estos pececillos no hace más que reducir la persona a la "simplicidad animal". Somos pequeños seres, tan débiles y tan maravillosos como cualquier otro de la Naturaleza.
Por eso este dibujo es triste, mi madre se fue cual pececillo...


























































