Desde pequeña te inculcan que habrá días en tu vida especiales, que marcarán el fin de una etapa y abrirán otra. Además, parece que fueran ineludibles: tu primer pasito, tu primera palabra, tu primera comunión, tu primera menstruación o el gran día de tu boda. Ni siquiera puedo recordar cuándo fue la primera vez que puse fecha para casarme o que tan sólo imaginé
el momento.
Con los años de adolescencia me vino una intuición que me llevaba a pensar que no tendría una boda, que sería una madre soltera feliz con una hija adoptada, supongo que como consecuencia de los primeros desamores, intentando dejar una puerta abierta si no encontraba ese "príncipe azul". Pues bien, en lugar de un príncipe azul he encontrado a un monstruito devorador de galletas con un corazón enorme. Desde que nuestras miradas se cruzaron supe ( y es verdad, lo supe) que sería feliz a su lado.
El pasado 18 de Junio nos dimos el "sí quiero" en una hacienda precios
a a las afueras de Sevilla, rodeados de campos de girasoles y de coloridas buganvillas.
Para mí es importante compartir este momento tan especial a través de honi mun, y es que si algo tenía claro desde que comenzamos con los preparativos es que habría muchos detalles hechos a mano por nosotros, creados con todo el cariño, especiales, desde las invitaciones hasta los centros de flores de las mesas o los regalitos para los invitados.
Contaros cómo fue ese día da para muchos posts, así que de momento iré mostrando detalles de la ambientación del lugar. Entre un gran árbol y un pozo blanco con flores colocamos una guirnalda enoooorme de 12 metros de longitud, y en la que puse todo mi dedicación en cada puntada. Me llevó muchos ratitos sueltos terminarla, pero estoy bastante satisfecha con el resultado, tanto que ahora rodea las paredes de nuestra habitación.

Para las mesas supe que quería flores secas desde que las vi en Côté Sud. Inspirándome en fotos como ésta
fui coleccionando tarritos de cristal y guardándolos para llenarlos de flores pequeñitas multicolores. En cada mesa había 3 tarritos de diferentes tamaños y formas, y una velita con aroma que encontré en tarritos de cristal también. También pusimos unos cuantos en el espacio reservado a la ceremonia, frente a nuestras sillas en el césped.
Estoy esperando a tener fotos de los centros de mesa para mostrároslos como se merecen, ¡ quedaron preciosos! ^_^ Tanto es así que al final de la celebración no quedaron, todos quisieron llevárselos de recuerdo.
Por supuesto, mi ramo también iba a conjunto con las flores de la boda. Sobre un lecho de espigas verdes dispuse mini margaritas de colores, lavanda, flores suertidas, una especie de botoncitos blancos... y todo atado con una puntilla de encaje en color crema, con los tallos a la vista. Me parece que quedó muy sencillo pero muy coqueto.
Un detalle especial de la ceremonia fueron nuestras bicis. Ya he dicho en alguna ocasión que mi monstruito es un gran aficionado al deporte, especialmente al ciclismo. Por eso, quisimos terminar la ceremonia de una forma especial. Hice unos cartelitos de "Recién Casados" con la estética de las invitaciones, y tras darnos el "sí quiero" y recibir una lluvia de arroz y flores nos montamos en las bicis ( yo al menos lo intenté, pero no pude por el vestido) y dimos una vuelta alrededor de los invitados. Fue un momento sin duda divertido y original.

En un entorno tan desenfadado, mi look iba acorde. Sabía que quería un vestido corto y cómodo: palabra de honor con chantilly con flores y un tul sobrepuesto del pecho al cuello (también cubriendo parte de la espalda). De peinado unas ondas abiertas y una trenza, una cinta con una flor grande ( me costó encontrar algo que no fuera recargado para novia) y unos zapatos comodísimos customizados con un lacito hecho por mí misma con retales del chantilly. También con esta tela me hice una cinta más discreta para ponerme a partir del baile. Como complementos llevé unos pendientes a juego con una pulsera, todo de plata y con unas florecitas de nácar. Y como no encontraba un anillo especial, con lo que me sobró al estrecharme la pulsera para adaptarla a mi muñeca encargué el anillo...
Intenté ser fiel a mí misma y encontrar equilibrio, que a veces cuando buscas cosas de novia todo son brillos y opulencia. Me gusta encontrar lo bello en lo sencillo.
Quedé satisfecha con el resultado, pero sin duda lo mejor fue disfrutar de este día tan especial junto a mi ya marido, nuestra familia y nuestros amigos.
PD: Otro día hablaré de los regalitos de los invitados, de la luna de miel, ¡ hay mucho que contar!
PD: TEned en cuenta que las fotos de las que dispongo ahora son hechas con cámaras de amigos y móviles, así que sed compasivos con la calidad, he hecho lo que he podido!