Era nuestro segundo día de viaje por Islandia, y ya llevábamos unas horas conduciendo de aquí para allá viendo paisajes inolvidables. Con la esperanza de ver una colonia de
frailecillos (puffins en inglés, mola más nombrarlos así, es un nombre más divertido, ¿verdad?) bajamos del coche en una playa de
Vík. La playa, de arena volcánica, era increíble:
Las vistas a nuestra derecha
Las de la izquierda...
Todo invitaba a la reflexión, al paseo
pero, de repente... ¡ oh, no! ¡¡Una croqueta humana!!
¡Qué me gusta rebozarme en la arena!, es uno de los placeres de la vida ^_^
¡Hala! Aquí no ha pasado nada :-P